La alquimia de fabricar jabones de leche de cabra

Alejandra Rojas sufría de constantes alergias, muchas veces generadas por los productos de limpieza elaborados sobre la base de químicos. Pero pronto vio que la solución estaba a su alrededor. Así, aprovechando las bondades de la leche de cabra y las variedades de hierbas que se concentran en el Valle de Elqui, comenzó una pequeña producción de jabones artesanales. Y lo que nació como la satisfacción de una necesidad personal, más tarde se convertiría en una sociedad familiar, compuesta por dos personas: Productos Capra.

Alejandra llegó desde Santiago a vivir a Mamalluca. Hace un par de años, con su pareja, Marcelo Heredia, decidieron que cuando tuvieran hijos debían darles un mejor estilo de vida, alejados de los problemas y las contaminaciones de la capital. Y lo han logrado. Hoy pueden decir con orgullo que sus hijos Gala y Román crecen en contacto con la naturaleza.

Para esta emprendedora, estas preparaciones son todo un arte. “Pienso que hacer jabones es una alquimia. Cuando ando enojada o mal, no hago jabones porque siempre me salen mal y uso la misma receta. Es como cocinar, si no le pones la intención no resulta” aclara.

“Lo nuestro tiene que ver con un emprendimiento bastante particular, porque es una microempresa familiar. A mí me interesa mantenerlo así porque es un proceso muy artesanal y lento”, asegura. El secado de los jabones demora tres o cuatro semanas y  en invierno, que es mucho más frío, puede ser de cinco a seis semanas.

Para esta antropóloga su máxima aspiración es desarrollarse con un estilo de vida autosustentable. Prueba de ello es su casa, construida por su pareja mediante los principios de la bioconstrucción y la permacultura que “se relaciona con el uso de los materiales de la zona en la que se vive, y la permacultura tiene que ver con utilizar las cosas que se tienen a mano, de tratar de intervenir lo menos posible la naturaleza, de trabajar con ella y no en contra de ella”.

Aunque su primer pedido fue de un hotel de Puerto Natales, con 5.000 unidades de jabones, Alejandra confiesa que no aumentaría su producción con el objetivo de crecer. Por el contrario, explica que en el empeño de cuidar el medio ambiente no puede arrasar con sus cultivos. “Si alguien me pide mil jabones de lavanda y romero, por ejemplo, no puedo, porque tendría que arrasar con estas hierbas. Yo recolecto en el sector en el que vivo con la precaución de dejar dos tercios de la planta intacta”.

Reconoce que lo que gana con sus productos, que incluyen además shampoo y bálsamo en base a leche de cabra, le alcanza para vivir de forma digna. “No soy millonaria, pues si hubiese querido eso me habría quedado en Santiago, donde tenía una súper buena pega en una embajada. Acá puedo vivir tranquila con un tercio de lo que ganaba allá” precisa.

Sin embargo, ese desinterés por el enriquecimiento desmedido no implica que no quiera mejorar. Aspira a  darle un retoque a su taller, tener su propia sala de ventas en Vicuña y comercializar sus productos directamente. Para ello se está preparando y para ir acorde con su proyecto de vida investiga sobre comercio justo. Con ese fin ya ha accedido a capacitaciones por medio de Sercotec.

De todas las capacitaciones en que Alejandra ha participado, el año pasado asistió a una muy particular, que fue organizada en conjunto por Elqui Emprende y la Universidad Técnica Federico Santa María, para trabajar en temas de patrimonio y Gabriela Mistral. De esa experiencia nació el desafío de crear un jabón con menta y cedrón en homenaje a la poetisa elquina basándose en un poema titulado “La cabra”, que aparece en un reciente libro de Mistral llamado “Almácigo”.

A la hora de dar un consejo, Alejandra asegura que “la clave de emprender es estar con la camiseta bien puesta. Las personas pueden ingresar a mi página, ir a verme donde yo vivo y pueden saber que mi compromiso es real”.

Sobre Productos Capra:

Dirección: Mamalluca S/N, Valle de Elqui

Celular: 95987147

Web: www.productoscapra.cl

Correo Electrónico: alerojas02@gmail.com

La picada donde el cabrito se cocina al sol

Partieron de forma casi artesanal. Apenas seis mesas plásticas, dos docenas de sillas, el comedor de sus casas, unas mallas que servían de cierre y un tambor con hielo para helar las bebidas y cervezas. Y también estaban las ganas de salir adelante y la perseverancia de las hermanas Marta y Benilda Rojas y de Jaime Mura, esposa de esa última.

Así partió su sueño y al que hoy le dedican todos sus esfuerzos, el restaurante Cocinas Solares Donde Martita. Este emprendimiento familiar se encuentra en Villaseca, pueblo distante a cinco minutos de Vicuña y que impresiona a sus habitantes con el orden de sus casas y su cercanía con las montañas.

El origen del restaurante se encuentra en los años 90, cuando un profesor llegó al pueblo con el fin de orientar a los habitantes en la superación de la extrema pobreza y el cuidado del medio ambiente. El objetivo era capacitar a los habitantes en el uso de la energía solar para cocinar.

Entonces, su primer problema a solucionar fue que los vecinos dejaran de caminar grandes distancias hacia el cerro para obtener leña y que no continuarán con la depredación de los árboles del sector.

Fue así como las hermanas Marta y Benilda, nacidas y criadas en Villaseca, fueron interiorizándose en un mundo totalmente desconocido, que les permitió comenzar a probar nuevas alternativas para poder sacar a sus familias adelante.

Fue un grupo de aproximadamente 70 personas del pueblo que accedieron a esta capacitación en la construcción de cocinas solares de madera. La idea era aprender a utilizar esta técnica en el uso doméstico y más tarde se formó una asociación entre algunos de los habitantes de la localidad. Así, algunos de los capacitados crean en 2000 el primer restaurante de cocinas solares de la zona, donde utilizaban esta energía para sus preparaciones. Ahí Benilda era cocinera y Marta atendías mesas. De esa forma empezaron a mostrar al país y al mundo las bondades de cocinar de una manera amigable con el medio ambiente.

Jaime cuenta que durante el proceso se tomaron algunas malas decisiones y las cosas no funcionaron como se esperaba. En otras ocasiones, los tildaron de locos por querer poner un restaurante en un lugar que estaba literalmente en la punta del cerro. Así se fueron acumulando decepciones, porque no todos los involucrados trabajaban en un proyecto que debía ser abordado de manera conjunta.

Sin embargo, esas experiencias muchas veces duras y desmotivantes no hicieron decaer su ánimo. Por el contrario, les dieron más fuerzas para construir algo propio. “Esas decepciones nos sirvieron para aprender y saber solucionar problemas. Si una puerta se cerraba, había otra que ir a golpear”, señala Benilda con convicción.

Ya en 2007 abrieron su propio restaurante, Cocinas Solares Donde Martita, utilizando los conocimientos ya adquiridos y sacrificando el huerto familiar que les iba a permitir trabajar más tranquilas. Benilda ya no quería volver al sacrificado trabajo como temporera en las parras y Marta estaba cesante. “Y fuimos capaces de generar esto. ¡Vaya que somos emprendedores!”, expresa Benilda emocionada.

Intentaron postular a un fondo para la concreción del proyecto, pero se encontraron con el obstáculo de que no podían porque no tenían iniciación de actividades ni menos un año de antigüedad. Golpe bajo que Marta recuerda: “Creo que esa exigencia mata las necesidades de las familias, un año es mucho, hay tantas mujeres que necesitan empezar un negocio propio, pero siempre les ponen límites” señala.

“Yo sigo trabajando en otro lado y tratando de hacer lo que pueda acá, porque todavía tenemos compromisos que cubrir”, aclara Jaime. Y Marta agrega que “el ser demasiado ordenados financieramente nos ha favorecido”.

Los roles están muy bien definidos. Marta es la encargada de recibir a los visitantes. Benilda cocina. Jaime se ha encargado de la construcción del remozado restaurante, de las cocinas y hornos solares que ha ido perfeccionando en estos años. Y los hijos y sobrinos se encargan de la atención al público. El trabajo mancomunado también les ha dado grandes satisfacciones, como el haber sido incluidos en el proyecto nacional Chile Verde, que contempla 80 casos de experiencias amigables con el medio ambiente.

El paso que viene ahora es continuar con las mejoras del restaurant que está siendo refaccionado en parte por fondos de Corfo y propios. Su reaperturá será el 30 de septiembre y ya hay muchas reservas. Y no se detienen: ahora tienen pensado construir cabañas cuyo funcionamiento sea exclusivamente en base a energía solar. Si este recurso es tan abundante en el Valle de Elqui, hay que saber aprovecharlo, parece ser la consigna de las hermanas Rojas.

Sobre Cocinas Solares Donde Martita

Cómo llegar: Llegar a Vicuña, tomar el camino hacía la planta Capel. Al llegar al pueblo El Durazno, subir por un camino de pimientos.

Reservas: A los celulares 93121926 y 94987537, de martes a domingo, que tienen por objeto esperar al cliente con el menú listo. Si se llega por casualidad los visitantes son bien recibidos, pero “a la suerte de la olla”. La recomendación es reservar con un día de anticipación o el mismo día antes de las 10:00 horas.

Sugerencias: De aperitivo, sangría con o sin malicia, pisco sour o Serena Libre. De fondo, cabrito al jugo, pastel de choclo, cazuela de ave y vacuno, costillar y chuletas de cerdo, porotos granados, platos vegetarianos y el infaltable pan amasado. En postres, leche asada, mote con huesillos, flan casero y papayas al jugo.

Eco Emprende: la incubadora de los emprendimientos verdes

Un proyecto que busca reciclar neumáticos. Otro que crea envases para guardar alimentos mucho más sustentables que las famosas bolsas plásticas. Y una iniciativa que pretende construir viviendas de bajo consumo energético. Estos tres emprendimientos tienen la característica de ser verdes, pero los une otra igualmente relevante: todos han pasado o pasarán por el entrenamiento de Eco Emprende, el programa que se ha convertido en algo así como el principal semillero de negocios medioambientalmente sustentables. Se puede decir incluso que es la primera incubadora de emprendimientos verde de Chile.

Es una iniciativa del centro Innovo Usach, la incubadora de negocios de la Universidad de Santiago, y que tiene su genésis en ECO20, el concurso que debutó el año pasado y que buscaba potenciar los mejores emprendimientos amigables con el medio ambiente. Y este 2010 Eco Emprende no ha hecho más que potenciarse: al concurso sumaron un seminario que se realizó en julio y un entrenamiento que comenzará la próxima semana.

 

Las inscripciones para el entrenamiento de este año siguen abiertas.

“Fue una apuesta arriesgada”, asegura César Tolentino, ingeniero de Innovo a cargo del programa Eco Emprende. “Cuando hicimos el concurso, no había experiencia en Chile respecto de emprendimientos verde, había experiencias de otro tipo, como de proyectos ecológicos, y Eco20 fue el primer concurso formal que fomentaba estas iniciativas”, sostiene el profesional.

Pese a ser pioneros, el resultado fue positivo. En el certamen compitieron 70 personas y 40 proyectos, los que participaron en un entrenamiento intensivo de tres días y de los cuales salieron los ganadores en las categorías ecoalimentos, ecotecnologías y ecoturismo.

Sin embargo, para este año decidieron separar el entrenamiento del concurso. Es así como la capacitación se realizará de forma intensiva, entre el martes 12 y el sábado 16 de octubre y cuyo período de inscripción aún esta abierto. “Para hacerlo no es necesario tener un proyecto, sino sólo las ganas de participar”, precisa Tolentino, quien explica que en el entrenamiento “se trabaja mediante una tecnología técnico vivencial, en la que no sólo se entregan elementos técnicos y teóricos, sino que una buena parte de este entrenamiento es vivencial, que tiene que ver con la impronta de nuestra incubadora”.

Mientras, el concurso Eco20 de este año tendrá abierta la recepción de los perfiles de negocios hasta el 24 de octubre. Tolentino explica que el certamen de este año tiene una particularidad: “ El año pasado llegaron iniciativas que eran muy básicas, pero ahora la idea es tener proyectos que sean resultado de un proceso de investigación y desarrollo y que pueden convertirse en una innovación que tenga cabida en el mercado”. Por lo mismo el concurso está orientado a estudiantes de post grado, investigadores y profesionales que estén desarrollando líneas de investigación en I+D, que participarán en las categorías de ecoalimentos y ecotecnologías.

Tolentino asegura que la idea es mantener el programa a largo plazo, hasta el 2020. De ahí el nombre de Eco20 del concurso. “Nos queda mucho tiempo para seguir promoviendo esto y la idea es que todo los emprendimientos en el futuro tengan incorporado dentro de la formulación del negocio el concepto de la sustentabilidad, entendida como rentabilidad tanto en lo económico, como en el social y lo ambiental”, explica.

“El nuevo consumidor es más consciente y busca productos y servicios que tengan un impacto favorable hacia el medio ambiente. Existe esa conducta y hay consumidores que están dispuestos a pagar un poco más por aquel producto que provenga de alguna empresa que está siendo consecuente con el tratamiento de sus residuos o que reduce sus efectos contaminantes hacia el medio ambiente. Eso tiene que ver porque está más educado y preocupado de los temas medioambientales y eso genera una oportunidad para las empresas de desarrollar negocios de este tipo”, afirma el ingeniero.

Muchos emprendedores también ha tomado consciencia de las oportunidades que ha abierto este nuevo consumidor comprometido con el medio ambiente. Y quienes estén en ese proceso ya saben: en Eco Emprende tienen un espacio donde sus ideas verdes pueden crecer fuertes y robustas.

Sobre Eco Emprende:

Dirección: Alameda #2229, Metro República, Santiago

Fono: 02 – 718 25 52

Web: www.innovo.cl/ecoemprende

Correo electrónico: emprendimiento@innovo.usach.cl

Sobre el Entrenamiento Eco Emprende:

Fecha de realización: del martes 12 al sábado 16 de octubre de 2010.

Horarios: Martes a viernes, de 17:30 a 22 hrs. Sábado, de 8:30 hrs a 19:30 hrs.

Adhesión: Público general $ 100.000. 30 primeros inscritos $50.000. Descuentos especiales: Estudiantes, ex alumnos, académicos e investigadores Usach, Socios del Colegio de Ingenieros de Chile, Socios del Colegio de Bioquímicos de Chile y ANIP $ 30.000.

Sobre el concurso Eco20:

Recepción de perfiles de negocios: hasta el 24 de octubre.

Web de inscripción: http://www.innovo.cl/ecoemprende/inscripcion_eco20.php

Correo electrónico: emprendimiento@innovo.usach.cl

Circolor: La colorida nueva vida de la antigua ropa

La Herradura, en Coquimbo, es un barrio residencial muy tranquilo, emplazado frente a la playa del mismo nombre y compuesto por familias acomodadas y relativamente conservadoras.

Cuando en 2005 la esquina de las calles Costanera y Angosta se pintó de color, algo no calzaba con el entorno. Era el surgimiento de una novedad quizás excéntrica. Era el nacimiento de Casa Taller Circolor, el espacio creativo de Claudy Circolor, diseñadora de vestuario cuyo trabajo se orienta al uso de telas recicladas y la confección de prendas “para gente feliz”.

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Arriesgo se puso verde

Sí, tal cual. Verde de ganas de seguir emprendiendo y convertirnos en el principal punto de encuentro virtual para los emprendedores del país. Y quizás sea la primavera y sus colores los que también nos llevaron a ponernos verde. Es por eso que esta semana preparamos para usted el primer especial temático de Arriesgo. Y que mejor que debutar destacando los emprendimientos verdes, aquellos que tienen su foco puesto en el cuidado y protección del medio ambiente y en la sustentabilidad.

Esa es la razón por la cual estos siete días mostraremos personas y proyectos que tienen un compromiso serio con el ambientalismo. Sí, es cierto, es una tendencia de moda. No sólo porque, en general, hemos tomado conciencia de entregar a las generaciones futuras un planeta en el que se pueda vivir con dignidad. Sino también porque cada vez aparecen con mayor impulso las personas que exigen que los productos y servicios que consumen y demandan sean ambientalmente sustentables.

Ya no basta sólo con ir al supermercado y comprar una botella de vino. Hoy muchos exigen que ese producto haya sido elaborado con el menor impacto ambiental. Si no es así, van a la estantería y buscan otro vino que sí lo haga. Y así se han abierto nuevas oportunidades de negocios. Muchos emprendedores las están aprovechando. Esta semana verde los conocerás.

Ángeles de Chile busca al Innovador Bicentenario

El concurso lo realizan todo los años. Pero en la celebración de los 200 años de Chile el certamen merecía una edición especial. Es por eso que la red de inversionistas Ángeles de Chile -que depende de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile- llamó al concurso de este año “Innovadores del Bicentenario”.

Con esta iniciativa buscan apoyar proyectos innovadores, de todo el país, que cuenten con potencial para convertirse en negocios exitosos y atractivos para inversionistas que componen la red u otras instituciones interesadas en apoyar este tipo de emprendimientos.

 

Éste es el afiche con la convocatoria del certamen.

El director ejecutivo de la red, Christian Willatt, explica a Arriesgo que son dos la categorías de este certamen. “La de Mejor Idea de Negocio es para los proyectos que están en una etapa más embrionaria, que está en la etapa de la idea y donde no haya necesariamente una empresa. Mientras que la de Mejor Start Up es para empresas que ya están constituidas y que idealmente hayan partido sus operaciones y tengan ventas”, precisa Willatt.

Pueden participar proyectos de todo Chile y de cualquier sector productivo. Según el director ejecutivo de la red, lo que buscan es premiar al equipo gestor que tenga capacidades para ser llamado el Emprendedor Bicentenario. Eso es lo que estamos privilegiando en esta oportunidad. Que sea un emprendedor muy comprometido, con mucha pasión y motivación con su proyecto, que posea liderazgo para dirigir a la gente que participará en el proyecto, con habilidades de comunicación, experiencia en el sector, que tenga algún know how, que ponga al emprendimiento delante de otras innovaciones, de manera que le de un poco más de éxito y posibilidades al negocio”.

El ganador en la categoría “Mejor Idea de Negocios” será favorecido con una aceleración en Novos FEN, valorada en 200 UF, y un Netbook última  generación. Y el “Mejor Start Up” obtendrá una aceleración en la red Ángeles de Chile, también valorada en 200 UF, más el derecho a presentar su empresa a inversionistas de la red y un Netbook.

El concurso está abierto hasta el 12 de noviembre y sus resultados se conocerán el 29 del mismo mes. Los postulantes pueden descargar el formulario y las bases del concurso en www.angelesdechile.cl y enviarlo a concurso@angelesdechile.cl. Así que quienes quieran ser los innovadores del futuro, no tienen razones para no participar.

Una oportunidad caída del cielo

Piedra combarbalita, tonos tierra, mosaicos, muros de barro y un trabajo inspirado en los astros. Así es Apuwara, el hostal de Solange Jorquera en la comuna de Combarbalá, ubicada en la Provincia de Limarí y a poco más de 350 kilómetros de Santiago.

“El objetivo nuestro es rescatar la cultura y la identidad de la comuna”, sostiene esta joven administradora de empresas y dibujante arquitectónica, quien en 2008 hizo realidad el sueño de instalar su propio negocio, una idea que venía rondándola tres años antes.

“El hostal nació en paralelo al observatorio Cruz del Sur. Se hicieron varios tour antes para saber si a la gente le gustaban los atractivos de Combarbalá y si podía ser factible un observatorio acá. En esos tour nos dimos cuenta que no habia muchos hoteles para turistas y que había una oportunidad ahí”, explica acerca del origen de Apuwara, nombre que en lengua aymara significa “señor de las estrellas”.

Con 14 habitaciones, un restaurante y servicios opcionales como cabalgatas, musicoterapia, recorridos por la ruta de los petroglifos y visitas al ya mencionado observatorio de la comuna, el hostal ha sabido hacerse de un nombre en su corta trayectoria. Y cómo no, si ha ayudado a dar a conocer el nombre de Combarbalá como otro de los lugares turísticos de la Región de Coquinbo, también promocionada como la Región Estrella, en honor a la claridad de sus cielos.

“Tenemos una biblioteca con libros de astronomía y además el diseño y concepto que tenemos se orienta a las estrellas”, agrega Solange, quien dedica su tiempo completo a atender de forma personalizada a sus huéspedes, entre los que se cuentan destacados nombres. “Cuando vino la ex Presidenta Bachelet a Combarbalá alojó aquí. Nunca pensamos que se quedaría, pero fue nuestra visita ilustre. Habíamos inaugurado en noviembre de 2008 y en enero de 2009 pasó esto”, cuenta.

Y se trata de un gran hito para esta pequeña empresa familiar que inició con recursos propios y que a poco andar también supo hacer uso de los beneficios estatales para la promoción del emprendimiento. “Para la implementación del restaurante postulamos a un Capital Semilla de Sercotec, que ganamos. Además, obtuvimos el Sello Turístico de Calidad de Sernatur”, el que sólo tienen otros dos servicios de alojamiento en la región, y que certifica el cumplimiento de normas calidad en la industria turística.

Con orgullo por lo obtenido a la fecha, pero también con mucha calma, Solange Jorquera se traza planes y no piensa detenerse, pues señala que seguirán creciendo y que su próximo desafío es la ampliación del restaurante. Amante de Combarbalá, no pierde oportunidad de recomendar la zona y destacar que “es muy tranquilo y tiene mucho que mostrar. Se puede hacer de todo y como que recién se está mostrando”, reflexiona.

Sobre Apuwara:

Dirección: Alonso de Ercilla 179, Combarbalá, Región de Coquimbo.

Fono Contacto: (53) 741690

Celular: 09 8407329

Web: www.apuwara.cl

Correo Electrónico: info@apuwara.cl

La profesora que se lanzó a la piscina para salvar vidas

En febrero de 2009, Ema, la hija menor del entonces ministro de Hacienda Andrés Velasco, sufrió un accidente al caer a una piscina. Estuvo en coma durante dos semanas y todo Chile siguió con atención la evolución de la pequeña. Lorena Sandoval, en ese momento madre de un niño que tenía apenas unos meses de vida, también estaba preocupada por el estado de Ema. Era la primera vez que tenía consciencia de que un accidente así podía suceder.

Afortunadamente, la hija del ministro Velasco se recuperó, pero Lorena seguía pensando en el accidente. Y comenzó a investigar. Fue así como en internet dio con Infant Swimming Resource (ISR) y un impactante video. En él el pequeño Miles cae por accidente a un piscina y, sin ayuda, se voltea, comienza a flotar y luego a nadar hasta la orilla de la piscina. “Y yo me dije: ¡quiero que mi hijo haga esto!”, cuenta Sandoval.

Miles había aprendido esa técnica en ISR, organización estadounidense que tiene como misión salvar vidas enseñando a los niños a auto rescatarse en caso de una caída accidental en el agua. “Ahí me enteré de que en Chile no había nada parecido”, asegura.

Desde entonces han pasado casi dos años y Sandoval hoy está convertida en la primera chilena  certificada con esta técnica y en la fundadora de ISR Chile. Es el emprendimiento que le quita el sueño y por el que dejó casi por completo de lado su profesión. Al momento de quedar impresionada con el video de Miles, Lorena era profesora de inglés. Había hecho clases en colegios, institutos y en ese momento trabajaba en la Fuerza Aérea.

Pero estaba obsesionada con traer la técnica a Chile y por eso se contactó con ISR. “Yo necesitaba traer esto. Los niños chilenos se merecían tener esta herramienta. ¡No podía no existir!”, asegura. Luego de varios telefonazos y videoconferencias, debió ser evaluada y finalmente le explicaron que estaba en condiciones de ser instructora y que debía capacitarse en Miami durante dos meses.

Su plan era pedir un permiso sin goce de sueldo en la Fuerza Aérea, pero se lo negaron. “Financiar esto es carísimo, equivale a estudiar cinco años de ingeniería. Mi marido tuvo que pedir un crédito que financió toda esta locura. Y todos me decían que estaba loca. Tenía trabajo, familia y una vida tranquila. Pero estaba convencida de hacerlo. Me enamoré de la idea y de ver cómo se hace esta magia con las guagüitas”, cuenta. Y se lanzó a la piscina. Así sin más.

De vuelta en Chile comenzó con las primeras clases, que son para niños de entre seis meses y seis años. Partió haciendo clases en la piscina del hotel Sheraton. “Puede sonar pomposo, pero era el lugar más barato que podía encontrar en Santiago oriente. Sin embargo, el ambiente hotelero no se llevaba bien con la chacota que se arma en una clase”, aclara. Luego se trasladó a otra, pero su plan actual es temperar la piscina de la nueva casa a la que se está cambiando.

Su emprendimiento ha ido lento. Sus ingresos hasta ahora sólo le han alcanzado para pagar la piscina en la que trabaja. Por eso se ha visto obligada a hacer clases de inglés en media jornada. “Soy un mar de deudas”, asegura sin perder nunca esa risa que se repite durante toda la entrevista. “Antes vivíamos de dos sueldos y ahora sólo con el sueldo de mi marido y, además, pagando el crédito con el que estudié. Por eso hasta el momento este emprendimiento está con puntos suspensivos. Pero no me arrepiento, porque traerá miles de beneficios y no sólo a nivel personal. Cuando mi hijo sea más grande estará orgulloso de que su mamá se haya sacado la mugre por esto. Lo que he vivido ha sido similar a un enamoramiento loco loco. Sin la pasión por lo que hago no podría haber hecho esto que parecía una locura”, afirma.

Ni hablar de la satisfacción que le provoca ver a esas guaguas que tras unas semanas de clases, ya saben flotar y nadar hasta la orilla, como el sorprendente Miles. “Te mueres la alegría que me da cuando veo que ese niñito que ni sabe caminar, está haciendo esto. Lloré con el primero y con el segundo y así”, confiesa.

Por cierto, el ministro Velasco vio varias veces sus clases. El economista solía ir al gimnasio del Sheraton, el que está separado de la piscina por apenas un ventanal. La primera vez que Lorena lo vio en ese lugar le dio un soponcio. No le dijo nada. Se sintió emocionalmente incapaz de acercarse y decirle: “Hola, esto lo estoy haciendo por lo que le pasó a su hija. Y cambió el rumbo de mi vida”.